Déjalo hablar. Porque
hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.
Déjalo vencer. En
las discusiones, porque tiene necesidad de sentirse seguro de sí mismo.
Déjalo ir a visitar. A
sus viejos amigos, porque entre ellos se siente revivir.
Déjalo contar. Sus
historias repetidas, porque se siente feliz cuando lo escuchamos.
Déjalo vivir. Entre
las cosas que ha amado, pues sufre sintiendo que le arrancamos pedazos de su
vida.
Déjalo gritar. Cuando
se ha equivocado, porque los ancianos son como los niños, tienen derecho a la
comprensión.
Déjalo
rezar. Como él sabe; como él quiere, porque el adulto mayor
descubre la sombra de DIOS en el camino que le falta recorrer.
Déjalo viajar. En
el automóvil de la familia cuando van de vacaciones, porque el año próximo
tendrás remordimientos de conciencia si él ya no existe más
Déjalo envejecer. Con
el mismo paciente amor con que dejas crecer a tus hijos, porque todo es parte
de la naturaleza.
Hola Gabriela, que lindo post!! sirve como una manera de reflexionar acerca del trato que damos a las personas mayores. Por lo general, los jóvenes o adultos no toman en cuenta estas cosas que mencionas y se suele dar un trato intolerante frente a las costumbres o habitos que tiene el adulto mayor. Gracias por hacerme reflexionar... Saludos! :')
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