Cada
vez es más claro que los médicos, salvo que sean pediatras y obstetras, van a
encontrar una mayor proporción de pacientes de edad en su práctica diaria, ya
que el número de personas de edad ha crecido rápidamente en casi todos los
países del mundo. Los adultos mayores, con su tendencia presentar enfermedades
físicas y mentales que pueden transformarse en enfermedades crónicas, muchas
veces incapacitantes, significan un incremento en el gasto de la salud y un
mayor uso de los recursos de salud y de los servicios sociales. Existen dos
disciplinas importantes en el desarrollo de la vida del adulto mayor: la
Gerontología y la Geriatría.
La
gerontología es el área de conocimiento que estudia la vejez y el proceso de
envejecimiento de los seres vivos y de la persona en particular desde todos sus
aspectos: biológicos, psicológicos, socio – económicos, demográficos,
culturales y otros relacionados al adulto mayor. Además, se ocupa, en el área
de salud, estrictamente de aspectos de promoción de salud.
La
gerontología tiene un doble objetivo:
Desde
un punto de vista cuantitativo, la prolongación de la vida (dar más años a la
vida, retardar la muerte).
Desde
un punto de vista cualitativo, la mejora de la calidad de vida de las personas
mayores (dar más vida a los años).
A
diferencia de la geriatría, rama de la medicina que se centra en el estudio,
diagnóstico y tratamiento de patologías agudas y crónicas de los adultos mayores; además de su
recuperación y rehabilitación. La
Geriatría es una
especialidad con contenido integral,
que pretende llegar
a todos los adultos mayores:
Sanos, enfermos,
frágiles y dependientes
Con procesos
agudos y crónicos
Enfermos físicos
y psíquicos
Con problemática
social, familiar y comunitaria, etc.